Con la certeza de los ojos cerrados y la respiración profunda, navegar por ilusiones y deseos es inminente, palpando imágenes de realidades borrosas, que al aproximarse, en lo etéreo del sueño, son casi los hechos que el corazón promulga. El aire sabe dulce, y la luz no me ciega con su brillo, los seres no me miran, soy pasajero de lo que mi inocencia busca; las sombras dejan de ser obscuras y pintan estelas de colores absurdos, dejan un camino el cual recorro sin preguntas, sin riesgos, sin mi. Miro a mi alrededor y el horizonte cambia, es gigante y es pequeño, por los pasos sin discreción, por los saltos y retumbos, por que busco el principio del divagar nocturno. Tener alas y volar, y sentir el viento en el plumaje, recorriendo los cielos púrpura y mirar las estrellas que son como pompas de jabón, hacer lo que hago solo por hacerlo, pero, en medio de lo lo que sueño y el corazón desea, aparece en el eterno firmamento la imagen por la que sueño, perfecta, inmaculada, tal como ...
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